Reflexiones de una voluntaria en Elín


En la Biblia, se habla de un oasis llamado Elín, un lugar de bendición, de reposo, donde las necesidades son satisfechas, donde poder descansar y retomar fuerzas. 
En Ceuta, existe ese mismo lugar, ese punto de descanso y de encuentro para aquellos que iniciaron tan largo viaje, algunos hace ya un tiempo… algunos todavía por comenzar. 

Desde hace ya demasiados años… se vive una realidad intolerable en nuestras fronteras. Un drama humano, distorsionado por la mayoría de medios de comunicación y los discursos políticos,  alimentado por aquellos que financian tratados y presentan y aprueban leyes que violan los derechos fundamentales, el derecho internacional, europeo e incluso nacional. Se trata de una situación además silenciada por aquellos que incluso teniendo las facultades de observar y la capacidad de actuar, caen en el cómoda y dramática postura de la inacción. 

Este tipo de reflexiones, te conducen siempre a una gran frustración. 

En medio de esa pesadilla (pero el mundo no sueña, todo lo que vemos en él… ocurre de verdad)… está la Asociación Elín. No descubrí la Asociación del mismo modo, no recorrí miles de kilómetros hasta llegar allí, no tuve que a travesar desiertos ni cruzar fronteras… Llegué sin arriesgar, cuando algunos lo arriesgan todo, incluso la vida, en el intento por alcanzar un lugar donde vivir sea sinónimo de paz y de oportunidad. Pero si bien nuestros pasados fueron muy distintos antes de encontrarnos… Cada una de las personas que conocí en Elín ha sido parte de ese oasis que me ha acogido durante varios meses y que me ha dado la vitalidad para seguir mi camino.

Gracias a todo el equipo, que dedicáis lo más importante que es el tiempo y el esfuerzo a la defensa de la justicia cada día… Y a cada una de las personas que llegan y que participan en la Asociación, que son un ejemplo de lucha, de superación y de dignidad. Habéis convertido este oasis en un lugar donde aprender, donde crecer, donde conocerse, donde guiarse, donde ser mejor persona. Gracias por recibirme, acogerme y enseñarme a cada instante.

Este tipo de realidades, te llenan siempre de una gran esperanza en el ser humano y en la justicia. 

Porque Elín son las huellas de tantos caminos emprendidos, es el oasis en el camino que deja huella.

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A todos aquellos que luchan por la paz y por la justicia.

Victoria

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