Navidad. Un tiempo para fortalecer los lazos que nos unen.

Pase el tiempo que pase, la Navidad en Elín siempre es especial.

El grupo de personas que se encuentra en ese momento es distinto al de años anteriores y del tiempo que vendrá. Para muchos de los voluntarios, que vienen a compartir esos días con nosotr@s, es su primer contacto con esta realidad. Pero lo que perdura, pese a la dureza de la situación que vivimos, es la esencia de Elín: la familia.

La familia es amor, es apoyo incondicional, es alegría, es el oasis donde recobrar fuerzas y continuar el camino de la vida, que nos ha llevado hasta encontrarnos aquí.

Entrar por la puerta de Elín es entrar en casa y encontrar a tu familia que te recibe con una sonrisa dibujada en un montón de lenguas.

Este año, el día de Navidad trajo regalos para todos después de divertirnos haciendo pruebas imposibles como que cuatro personas se subieran en una silla.

Y llegó el último del año lleno de deseos llenos de paz, de amor, de esperanza, de alegría que se convirtieron en abrazos y baile. Entre uvas y teatro, disfrutamos de las últimas horas del 2019.

Porque la Navidad en Elín es un tiempo donde la espiritualidad está presente de muchas formas que cada persona vive a su manera, siempre respetando al que se sienta a su lado, y que nos une un poco más si cabe.

 

 

Más que migrantes, somos personas.

Un año más, el día 18 de diciembre, con motivo del Día Internacional del Migrante, nos reunimos para celebrar la riqueza que supone el encuentro entre diferentes culturas, desde el respeto, la igualdad y la solidaridad.   

Este encuentro fue la guinda final de las actividades de sensibilización que habíamos estado haciendo, durante la semana, en los institutos Almina y Puertas del Campo de la mano de las asociaciones Maakum y el Centro San Antonio.

Un equipo de voluntarios/as de las tres asociaciones pudimos realizar dinámicas de conocimiento y de intercambio con los alumnos para acercar la realidad migratoria y visibilizar que, detrás de la “fachada” con la que nos presentamos, hay que aprender a mirar a la persona y descubrir la riqueza que hay en cada uno de nosotros y en los demás.

¡Esta sensibilización fue muy especial y nos quedamos con ganas de seguir compartiendo con los jóvenes de Ceuta!

Al acto de la Plaza de los Reyes nos reunimos más de 150 personas. Fue una gran celebración en la que hubo un momento de intercambio y conocimiento entre los que participábamos que finalizó al son de “Madre tierra” de Chayane bailando todos juntos una coreografía que habíamos estado ensayando las semanas anteriores.

Fue un momento solidario entre la población inmigrante y la población ceutí, donde cada uno de nosotr@s pudimos expresar con nuestras palabras y nuestros gestos que todos tenemos riquezas, que todos somos iguales en derechos y dignidad.

Semanas más tarde seguimos tarareando la canción, recordando aquella tarde tan llena de energía y sonrisas.

Plantando una semilla.

El día 13 de este mes recibimos la visita de un grupo de adolescentes de 13 años que venían de Samassi (Cerdeña).

Gracias a la iniciativa impulsada por el ayuntamiento de esta localidad y, más concretamente, por su alcalde, Enrico Pusceddu, estos jóvenes tuvieron la oportunidad de conocer un poco más de cerca la realidad migratoria de Ceuta.

No sólo visitaron la valla, en los puntos de la frontera del Tarajal y la parte de Benzú, sino que también pudieron charlar con nosotros para explicarles quiénes somos y las acciones que llevamos a cabo.

Además, también pudieron participar en una de nuestras actividades diarias. Realizamos un intercambio lingüístico con el que pudimos conocernos desde una posición de igualdad al tener que aprender el idioma del compañero y enseñarle el nuestro.

La jornada no pudo finalizar mejor con la participación de todos en el Círculo del Silencio.

Qué suerte encontrarnos con personas con la capacidad de reconocer la importancia de sensibilizar a los más jóvenes y apostar por ello.

Qué suerte poder compartir experiencias que ayudan a aprender de los demás y siembran una semilla de solidaridad y empatía en aquellos que son el futuro de esta sociedad.

Y qué suerte será poder volvernos a encontrar con nuestros nuevos amigos, hermanos.