CÍRCULO DE SILENCIO DE ENERO DE 2022

En este primer círculo del silencio del año, nos hemos vuelto a reunir para  denunciar las dolorosas cifras que nos deja este pasado año 2021: en total, se han contabilizado 4.404 víctimas en las rutas de acceso a España.

Más del 94% de las víctimas desaparecen en el mar sin que sus cuerpos sean recuperados.

Las políticas de muerte se han enquistado en las fronteras.  

¿Cuántas personas más tienen que seguir muriendo?

¿De cuántas vidas perdidas no conocemos el rostro ni el nombre? 

La llamada Ruta Canaria ha sido, sin lugar a dudas, la más mortífera en el año que ha terminado, puesto que 4.016 de las víctimas, procedentes de Mauritania, Gambia y Senegal, intentaban llegar a las islas del archipiélago.

Este ha sido el año más mortífero en la ruta desde que se recogen datos.

Estas muertes son totalmente evitables, ya que, de poderse ejercer el derecho a la libre circulación de forma segura, nadie tendría que poner en riesgo su vida y la de sus familiares.

Es imprescindible que se creen vías legales y seguras para proteger las vidas de todas las personas. 

De nuevo, queremos mostrar nuestro dolor e indignación por la desaparición de cinco menores marroquíes el pasado martes 30 de noviembre en el Estrecho.

Estos jóvenes no se hubieran visto obligados a tomar esta decisión si hubieran sido acogidos en recursos dignos y adecuados, atendiendo a su situación de menores y su interés superior.

Es necesario ofrecer una acogida digna que proteja la vida de todos los menores, sin excepción. 

Por ello, exigimos: 

  • Que se ofrezca una acogida digna a todas las personas, migrantes y refugiadas, que llegan a nuestro país. 

  • Que se respeten los derechos de la infancia migrante, proporcionando unos recursos de acogida dignos que no empujen a los menores a intentar huir de la ciudad por vías que ponen sus vidas en peligro. 

  • Que se creen vías legales y seguras por las que se pueda ejercer el derecho a la libre circulación, para que aquellas personas que desean migrar no lo hagan poniendo su vida en riesgo. 

  • Que se respete la dignidad de todas las personas, tanto migrantes como refugiadas. 

  • Que la Ley de Extranjería reconozca a las personas migrantes como personas y se les reconozca los derechos y servicios básicos que todo el mundo merece. 

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