18 de diciembre: Día Internacional de los derechos de los Migrantes.

«La gente se cambia de país porque la ansiedad la acaba desgastando. Porque le corroe la sensación de que por mucho que trabaje, sus esfuerzos serán infructuosos, y que lo que ha construido durante un año será derribado por otros en un solo día. Porque ven un futuro atascado y aunque ellos tal vez salgan ilesos, sus hijos no. Porque creen que nada va a cambiar, que la felicidad y la prosperidad no son alcanzables sino en otro lugar.» – Yann Martel, «Vida de Pi»

El 4 de diciembre del 2000, la Asamblea General de la ONU proclamó el día 18 de diciembre como Día Internacional del Migrante ya que en ese mismo día, del 1990, dicha Asamblea había adoptado la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos las personas migrantes y de sus familias.

Algo que, 25 años después, sigue sin respetarse ni ratificarse por ninguno de los países de la UE.

Hablamos de PERSONAS, no de números, como escuchamos y leemos constantemente en los medios de comunicación…

Hoy, desde Ceuta, seguimos lanzando este grito de lucha por la defensa de los derechos de las personas que migran porque no entendemos cómo es posible que un derecho tan fundamental sea causa de tales persecuciones, tales violaciones, tal falta de humanidad.

“Abrir las fronteras” es el grito de las mujeres, hombres, niños y niñas abandonados en diferentes fronteras del mundo, es un grito que surge a raíz de los genocidios invisibles de las miles de personas que no han conseguido llegar a su destino.

“Abrir estas fronteras” es una respuesta de acogida de quienes escapan su tierra en busca de un futuro digno. Es construir una verdadera solidaridad entre las personas que nacieron en un territorio y las que llegaron después a vivir en él.

“No creo en fronteras. Los límites impuestos por el hombre me parecen absurdos. ¿Qué es lo que separamos, si todos compartimos nuestra condición de humanos? Nací, sin embargo, dentro de un mapa lleno de líneas punteadas y me tocó aceptar las divisiones políticas como algo normal. Las diferencias culturales existen, pero la esencia humana es la misma en todos lados, y eso es lo que siento que a veces olvidamos.» – Aniko Villalba

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *